
Es lo de siempre: parece que sólo nos damos cuenta del valor de las cosas cuando las hemos perdido.
Con los momentos vividos pasa igual, o al menos a mí me sucede. A veces siento como si sólo viviera
a posteriori, cómo si me costara disfrutar del "aquí y ahora" y sólo pudiese apreciar esos instantes
cuando ya se han ido, recordando en mi mente las cosas que vi y lo que sentí, aunque en aquel momento
no fuera exactamente consciente de su importancia. No sé, será que soy rara...
El caso es que ahora, un mes después de mi regreso de Londres, me acuerdo de esos cinco días
que pasé en la capital inglesa y los echo de menos. Y me encantaría poder volver ahora sin ningún catarro
ni molestias estomacales ni agobios ni mierdas, y disfrutarlos muchísimo más... Y también ver
muchas de las cosas que me quedaron pendientes, incluidos los tópicos más típicos de esa gran ciudad.
martes 29 de noviembre de 2011
Guardia inglesa
jueves 24 de noviembre de 2011
Los perros también son VIP

A estas alturas, a nadie le sorprende ya ver a las 'celebrities' yéndose de compras
con su pequeño perro dentro del bolso, o dándole un poco de agua (Evian, of course!)
a su caniche mientras ellas disfrutan de un cocktail en el local de moda del momento.
En Los Angeles, las mascotas de los actores y actrices (sobre todo de estas últimas) también son VIPs
y acaparan tantos o más flashes que sus famosos dueños. Pero no penseis que éste es un fenómeno reciente,
y que la moda de llevar a los perros contigo a todas partes comenzó con Paris Hilton.
Ya en la edad de oro de Hollywood fueron muchas las divas que tuvieron a un perro como el fiel amigo
que siempre las acompañaba, aunque no siempre pudiesen llevarlo dentro del bolso como la Hilton.
lunes 21 de noviembre de 2011
Renovarse o morir

“If you want to become whole, let yourself be partial.
If you want to become straight, let yourself be crooked.
If you want to become full, let yourself be empty.
If you want to be reborn, let yourself die.
If you want to be given everything, give everything up.”
Si quieres ser todo, acepta ser parte.
Si quieres ser recto, acepta ser torcido.
Si quieres ser pleno, acepta estar vacío.
Si quieres renacer, acepta morir.
Si quieres que te sea dado todo, abandónalo todo.
Tao Te Ching
El otro día, mientras buscaba fotos en "San Google" para ilustrar este nuevo post, me encontré
con esta cita del Libro del Tao, y me gustó tanto que decidí incluirla como preludio de esta entrada.
El tema de hoy no tiene nada que ver con la filosofía taoista, pero en cierto modo sí que voy
a hablar de renacer, de cómo en ciertas ocasiones una crisis es lo que necesitamos para empezar
de cero otra vez y resurgir de nuestras cenizas como un ave fénix repleto de fuerza.
O como Norrin Radd, el joven astrónomo del planeta Zenn-la
que renació como Silver Surfer para evitar que Galactus destruyera su mundo.
viernes 18 de noviembre de 2011
Barbie Girl

AMO a Barbie.
Y lo digo así bien alto, aún a riesgo de que me tachen de cursi o ñoña, o que alguien piense que
me he vuelto más loca de lo que ya estaba (si es posible, que lo dudo xDD). Puede que a muchos
les parezca una muñeca sexista que no representa para nada el ideal de belleza femenino,
que otros crean que está sobrevalorada y que no es más que una pija con las tetas demasiado grandes...
Yo respeto esas opiniones e incluso las comparto, pero no puedo evitar adorar a esta muñeca y lo que representa.
Y es que Barbie es ya mucho más que un maniquí de plástico al que ponerle trapitos encima...
Es un emblema de la cultura popular reciente, una diva kitsch, ¡un icono de moda!
Quizás ya no tenga edad para jugar con muñecas, pero no me avergüenza confesar que a mis 30 años
todavía sueño con poseer una inmensa colección de Barbies, aunque sólo sea para tenerlas
de adorno en una vitrina. Y tampoco me avergüenza decir que hace dos años recibí como regalo
de Navidades un libro de Barbie. Pero éste en concreto no es un cuento para niñas, sino que
hace un repaso por la historia de la famosa muñeca de Mattel con motivo de sus 50 años de vida.
martes 15 de noviembre de 2011
There's light even in the darkest places

Todos tenemos un "oscuro pasajero" en nuestro interior, como diría mi querido Dexter, con quien me he reencontrado
felizmente una temporada más. De hecho, creo que una de las razones por las que soy fan de esta serie de tv
es porque no intenta negar la oscuridad que todos, en mayor o menor medida, llevamos dentro; sino que
la muestra claramente en su personaje protagonista, una especie de anti-heroe lleno de luces y sombras.
Sí, últimamente he estado viendo a Dexter de nuevo, y eso me ha hecho pensar otra vez en la oscuridad
que todos llevamos encima. Y en por qué siempre tenemos que estar maldiciendo ese lado siniestro de nuestra alma,
sin ser capaces de ver la belleza del negro. Porque si no existiese la oscuridad, no necesitaríamos la luz...
Y porque incluso en los momentos más sombríos podemos encontrar la claridad necesaria para seguir nuestro camino.
domingo 13 de noviembre de 2011
Smoking Area

Si hay una cosa que me gusta en este mundo, y llamádme "chunga" si quereis, es disfrutar
de un cigarrillo mientras me acabo el café en el que previamente mojé unas galletitas
(de momento todavía no fumo y como galletas a la vez, aunque todo se andará xDD).
Y creo que, como yo, son muchos los fumadores que tienen como sagrado el momento "pitillito+café",
un instante casi equiparable en placer al del cigarrillo de después de... ejem xDD
Aún recuerdo cuando los fumadores no éramos todavía unos parias y podíamos ir a cualquier cafetería
a disfrutar de nuestras dos drogas favoritas: nicotina y cafeína (¿por qué será que todo lo acabado en -ina
es nocivo?). Que conste que me parece bien que los locales estén ahora libres de humo y que los no fumadores
no tengan que contaminarse con nuestro vicio... pero qué coño, ¡echo de menos el pitillito del café!
Lo bueno es que siempre podré fumármelo en mi casa. Y como estos días no estoy saliendo demasiado
y me tomo el sagrado café de la merienda en mi hogar dulce hogar, pues puedo dar rienda suelta
a mi vicio sin que nadie venga a ponerme una multa por apestar el ambiente.
Es lo bueno de tener un hogar propio, que las reglas las pones tú.
Claro que ésta es la casa de mis padres y resulta que mi madre es una histérica que no soporta
el olor del tabaco, así que incluso aquí me veo limitada en mi apestoso vicio, y sólo puedo fumar
si es con medio cuerpo fuera de la ventana (cualquier día me mato) o por supuesto en la calle.
Está visto que no puedo disfrutar de mis cigarrillos como yo quiero en ningún sitio.
Tendré que buscarme una casa propia. Hasta entonces me temo que el único espacio absolutamente mío
que poseo es este blog, así que creo que es dónde voy a instalar mi zona para fumadores.
En este blog, o al menos en este post en concreto, sí se va a poder fumar... ¡que para eso es mío, coño!
Los que no soporten el humo ni en pintura (o en fotografía en este caso) quedais advertidos:
luego no os quejeis si alguna 'femme fatale' os echa el humo en la cara
Pero, si no teneis inconveniente en volver a vuestras casas un poco "apestados", os invito
a acompañarme en esta sesión de fumeteo... aprovechad, que aquí los cigarrillos son gratis :P
Y aún encima de lo más sofisticado... hoy la cosa va de humos, ¡pero también de glamour!
miércoles 9 de noviembre de 2011
The dancer

Hoy llueve.
Y es no una lluvia ligerita, de éstas que permiten salir a la calle sin paraguas y que parece que ni te tocan.
No, lo de ahora es lluvia de la buena, un "chaparrón" de los que te empapan hasta el alma.
Pero yo sigo en mi casa semi-enclasustrada, y mi única salida prevista para hoy es mi visita diaria
al centro de salud para hacerme la cura en la herida(ex forúnculo infecto), así que mira tú por donde
hoy no me molesta la lluvia. De hecho, hasta he decidido empezar a ponerle buena cara al mal tiempo.
Tanto literal, como metafóricamente hablando. Y es que es mucho menos complicado y doloroso aprender
a bailar cuando llueve a cántaros, que permanecer amargado hasta que no escampa la tormenta.
Así que aquí estoy hoy, rodeada de tormentas tanto fuera como en mi interior,
pero intentando sacarle el lado bueno a la lluvia. Al fin y al cabo no debe ser
tan difícil, si Gene Kelly pudo cantar y saltar bajo una tromba de agua, ¡yo también puedo!
lunes 7 de noviembre de 2011
Lo mejor contra el bajón: compras a mogollón

Muchísimas gracias a todos por los comentarios del último post.
Supongo que la temática del mismo no era demasiado agradable ni quizás la más adecuada para un blog,
pero necesitaba soltar toda esa "mierda" y convertirla en algo minimamente agradable o
al menos gracioso, y la única forma que tengo de hacerlo es a través de este espacio.
Porque, aunque en mis post me ría de todo y parezca que para mí es una juerga hasta pasar por quirófano,
lo cierto es que en mi vida real, al margen de la pantalla del ordenador, no soy ni de lejos tan positiva.
Y todo esto me parece una auténtica MIERDA, así con mayúsculas, que me tiene con el ánimo por los suelos.
Me decíais muchos que esperabais que estuviese ya recuperada o mejor. Pues siento decepcionaros,
pero lo cierto es que NO estoy para nada mejor. Al contrario, estoy muy lejos de estar bien.
La operación es sólo el principio, es lo "fácil"... ahora viene el auténtico calvario: las curas diarias,
el tener que ir todos los días al centro de salud a que me incrusten una gasa en la herida abierta
(que duele que te mueres, por cierto), el estar medio enclaustrada en casa, el no poder andar sin cojear...
Así es mi vida ahora. Una mierda, vamos.
Y sí, ya sé que tengo que intentar ser positiva, pero en serio que me cuesta verle el lado bueno
a este asunto. Ojalá vendiesen pastillas de felicidad, las combinaría con los antibióticos
que tengo que tomar cada ocho horas y seguro que curaba mucho antes. Pero como de momento
en las farmacias no disponen de happy pills, tendré que buscarme una alternativa para animarme un poco
en los momentos de bajón. Y creo que la he encontrado delante de mis narices, a un sólo click.
No hay nada como irse de compras cuando tienes el ánimo por los suelos, eso lo sabreis bien jaja
Pero yo ahora estoy convaleciente y no salgo más que para ir al centro de salud (ayer salí a dar un paseo
por cerca de mi casa, ¡qué exceso! xDD), así que pocas son las tiendas que puedo pisar. Tiendas físicas, claro!
Porque ya conoceis el dicho: "Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma". Así que, ya que no puedo
ir de tiendas, me he metido en mis webs favoritas para agenciarme alguna cosilla con la que curarme este bajón.
sábado 5 de noviembre de 2011
Este post es para que dejeis de tenerme envidia

El jueves estuve recordando de nuevo mi viaje mientras leía el suplemento
de tendencias que venía con la Vogue que compré cuando estuve en Londres.
Y con esto no pretendo seguir dándoos envidida con mis rutas londinenses, ¡al contrario!
Ya me gustaría a mí haber disfrutado de la Vogue cuando la compré, sentadita en la habitación de mi hotel...
Pero no, el marco donde pude al fin leerla fue bastante menos fashion que la moda que aparece en sus páginas.
En un ambiente tan poco relacionado con la moda o los blogs
fue donde acabó mi revista inglesa, sujeta por las manos de una servidora.
Y ahora os preguntareis, ¿a qué viene todo esto?
Pinchad en el botón para saberlo (a no ser que seais de los que odian los hospitales hasta en un post jaja)
martes 1 de noviembre de 2011
London II (Discovering the city)

Lo prometido es deuda. Aquí vengo con la segunda parte de mis aventuras londinenses, y hoy además
con el plato fuerte: mis rutas en esos 5 días (aunque completos sólo fueron 3) que pasé en Londres.
El miércoles por la tarde-noche y el domingo por la mañana poco pude ver de la ciudad, pero entre
jueves,viérnes y sábado me pegué unas buenas caminatas y cogí también unos cuantos metros
para poder ver algunas de las mil y una cosas que Londres tiene que ofrecer. Son muchas
y obviamente me quedaron bastantes zonas por descubrir, pero yo estoy muy contenta con mis rutas
en este viaje. No fui a ningún museo ni vi iglesias ni catedrales, y de hecho casi ni vi los típicos monumentos...
Pero es que ése no era el tipo de turismo que yo iba buscando. Lo que yo quería era callejear,
descubrir los barrios londinenses, ver el ambiente bohemio o alternativo, ir a mercadillos, a tiendas vintage...
¡Y a las tiendas normales también!
Porque, aunque sea un poco triste, mi primera ruta londinense fue ésta: